Si observamos cómo estamos viviendo nuestras vidas, veremos que actuamos y reaccionamos a partir de nuestros hábitos. Estos hábitos están tan profundamente grabados en nuestra conciencia que es muy difícil romperlos. Estos hábitos son la razón misma de que nos volvamos coléricos, intranquilos, preocupados y de todas esas negatividades.
Debemos cambiar nuestros hábitos para volvernos verdaderamente pacíficos, verdaderamente humildes, verdaderamente amables, verdaderamente amorosos, lo cual es en realidad nuestra naturaleza innata.
Cuando nos volvemos pacíficos, entonces nos alejamos de nuestros hábitos. Entramos en un espacio totalmente nuevo. Y en ese espacio descubrimos que, de forma natural, somos muy humildes, muy amables y muy amorosos.
Así que cuando nos despertemos por la mañana, lo primero que deberíamos hacer es sentir nuestro corazón danzante. Dios está operando a través de nuestro corazón y está danzando. ¡Deberíamos agradecerle por mantenerme vivo!
Y luego empezar a sentir que nuestro interior se está volviendo pacífico. Solo pídele al Divino, ora a Dios para que por favor haga que mi interior sea pacífico, e inmediatamente nos volveríamos pacíficos.
Muchas veces durante el día (tal vez cada hora), deberíamos observar el estado de nuestro interior y asegurarnos de que esté pacífico. Si no lo está, entonces solo deberíamos orar y se volvería pacífico.
