Nosotros los humanos estamos en nuestros viajes individuales, viajes de la vida. El viaje es conocer nuestro verdadero ser. Una vez que nos reconocemos, todas las puertas se abren a bellezas infinitas. Para poder reconocer quiénes somos, primero tenemos que volvernos pacíficos.
Así que sentémonos, por favor, con los ojos cerrados, y acomodémonos. Y con los ojos cerrados, sintamos que a ambos lados de nuestras cabezas hay oídos. Llevemos nuestra consciencia, nuestro enfoque hacia uno o ambos oídos. Mientras nos quedamos ahí, nos vamos a recordar a nosotros mismos que nuestro verdadero ser es completamente pacífico. Somos una presencia de paz.
Así que con los ojos cerrados, permaneciendo en nuestros oídos, vamos a pronunciar: Yo soy paz. Y es muy importante que escuchemos nuestras propias palabras. Escuchar nuestra propia voz nos va a llevar a nuestro verdadero ser. De ahí es de donde viene la voz.
Esa paz total no es otra cosa que amor. Y el amor no es solo una emoción o un sentimiento. Es mucho más que eso. Nosotros mismos lo experimentaremos. Así que vamos a recitar y a escuchar nuestro propio sonido. Con amor, por favor pronuncien: Yo soy paz.
Cuanto más tiempo nos sentemos, más empezaremos a sentirnos totalmente en paz. Cuando nos sentimos en paz por dentro, nos sentimos en paz con nosotros mismos. Y luego, cuando abrimos los ojos suavemente, lentamente, sentiremos que estoy en paz con todo. Y sentiremos que puede haber ruido afuera, pero ese ruido está solo en la superficie. Detrás de ese ruido hay una paz profunda, que es puro amor.
