Durante esta semana, una y otra vez, vamos a hacer tres cosas
Primero, sentir que estoy conectado y enchufado a la tierra, el ser más humilde.
Segundo, que siempre me estoy moviendo dentro de Dios.
Tercero, cuando estemos solos, poner nuestra frente en la tierra.
Sentir el punto donde nuestra frente toca el suelo. Mientras permanecemos en ese punto, dirijan su conciencia hacia todo el universo.
Sigan sintiendo dónde nuestra frente está tocando el suelo y mantengan el nombre de Dios en nuestra conciencia.
Eso es lo más importante: mantener el nombre de Dios en nuestra conciencia. Eso garantiza que ningún pensamiento pueda venir. Sigan sintiendo ese punto, recitando en silencio el nombre de lo Divino y mirando hacia el universo con los ojos cerrados. Noten lo que sienten en su frente, en su cabeza o en cualquier otro lugar.
